Dulces, jugosas y carnosas. Así suelen ser algunas fresas rojas y deseables, tal vez si son en un pastel bañadas en jalea… pero también tienen eso, que te hace desearlas, fantasear con comer una fresa.
Simplemente son seductoras…. Imaginar la compañía de otro cuerpo a tu costado, con ese fruto tomado delicadamente , bañando en el dulce sabor del chocolate acercándose lentamente a sus labios.
Y se produce esa extraña sensación de ver como se encajan los dientes en la carnosidad del fruto pensando en que podrían ser tus labios.

Porque las fresas no son solo un fruto, son pasión.
Y más si viene de la mano, del dulce chocolate amigo de los buenos y malos momentos… Certero y fiel amigo en la seducción.
Entre las fresas, las cerezas y el chocolate, encuentras el fruto prohibido, del erotismo. Inseparable amigo del hombre.
Para el que me ve comer fresas y aun así se queja.
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